ADIOS cariño
7, 21 de 2005-11-21 de 2005
Eva sabe hacerme sentir culpable. Tiene el don de sacarme de quicio, de darle una vuelta de más a la tuerca, de tocarme los cojones. Me adelanta por la derecha. Pero se lo consiento. Está hoy tan guapa, con ese traje prestado, recién salida de su peluquero que ha despeinado a muchos hombres, con esa mancha de carmín en los dientes... Es así. Destroza todos los momentos.
Pero este no. Este es el mío. Pagaré la cena como un caballero y la mandaré a la sección de exnovias sin derecho a quedar como amigos. Cuando empiece con su retahíla de todas las cosas que hice por ti, tú que estabas solo, que no eras nadie, que disgusto para tus padres y demás palabrería. Vamos cuando busque en mí ese sentimiento de la culpabilidad tan cristiano que me enseñaron mis viejos en vez de enseñarme a no tener miedo. Que me inmoviliza, que me rompe, que me obliga a agachar la cabeza y le diga con una sonrisa grapada sí cariño. En ese supremo momento de dolor, humillación, vergüenza y neurosis mal medicada sacaré del bolsillo el billete del AVE, la miraré a los ojos y le diré: no voy solo. Luego la mandaré a tomar por saco liberando esa culpabilidad densa y aceitosa que me regala todos los días con sus labios salados.
Y carretera y manta. Que estaba tardando yo en ser feliz.
Por ruben dario marquez ruiz |
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En: Cosas que me da por escribir
¿Sabes qué es lo mejor de estar solo?. Que si tienes miedo, siempre, siempre, puedes gritar...
P.D: Me ha gustado, sinceramente.