Sentado en mi piedra
12, 21 de 2006-01-21 de 2006
Jorge, va por ti. Se que no es lo que esperabas... pero ya sabes como soy
Estoy sentado en mi piedra viendo la gente y los aviones pasar. Los besos de mis padres quedan ya lejanos mientras oigo cuchichear a las vecinas en el rellano. Echo de menos oir roncar a mi hermano y compañero de cuarto. Ya no paseo por la Corredera ni tomo cervezas y tapitas en La Cazuela.
Los libros han perdido su manta de polvo en el traslado, la ropa no huele igual en este armario que es su nueva patria. No veo en la pared los desconchones que hice con mis nudillos pensando en Eva, por culpa de Eva, gracias a Eva.
Solo el desorden empieza a serme conocido. LLaves y monedas mezcladas en un mueble en una orgía de olvido.
Estoy sentado en mi piedra. Invito a mis nuevos amigos a que salgan por la puerta mientras me acuerdo de los viejos y lejanos que están a cientos de kilómetros o a demasiadas palabras de distancia. Calamaro no suena igual entre estas paredes.
El somier no chirría asmático. Aquí no está el eco de las voces que nos dimos. Ni los cristales del vaso que dejaste caer. Este lugar sería pequeño para tí.
Sentado en esta piedra, ¿que es lo que me queda? Pienso que a fin de cuentas, por mucho que me joda, este sitio puede ser un hogar.
Estoy sentado en mi piedra viendo la gente y los aviones pasar. Los besos de mis padres quedan ya lejanos mientras oigo cuchichear a las vecinas en el rellano. Echo de menos oir roncar a mi hermano y compañero de cuarto. Ya no paseo por la Corredera ni tomo cervezas y tapitas en La Cazuela.
Los libros han perdido su manta de polvo en el traslado, la ropa no huele igual en este armario que es su nueva patria. No veo en la pared los desconchones que hice con mis nudillos pensando en Eva, por culpa de Eva, gracias a Eva.
Solo el desorden empieza a serme conocido. LLaves y monedas mezcladas en un mueble en una orgía de olvido.
Estoy sentado en mi piedra. Invito a mis nuevos amigos a que salgan por la puerta mientras me acuerdo de los viejos y lejanos que están a cientos de kilómetros o a demasiadas palabras de distancia. Calamaro no suena igual entre estas paredes.
El somier no chirría asmático. Aquí no está el eco de las voces que nos dimos. Ni los cristales del vaso que dejaste caer. Este lugar sería pequeño para tí.
Sentado en esta piedra, ¿que es lo que me queda? Pienso que a fin de cuentas, por mucho que me joda, este sitio puede ser un hogar.
Por ruben dario marquez ruiz |
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En: Cosas que me da por escribir
Venga y Ánimo, mucho descanso y a hacer un hogar de lo que es ahora mismo solo una casa. Las vivencias se acumularán con el tiempo, y de nuevo marcarás paredes y puertas a golpes....
Me parece bastante duro y quizás el paso que yo di no fuera tan traumático, pero me identifico con algunas cosas. A ver si termino lo que estoy hacinedo sobre el tema y te lo remito.
Tu nota es: Guay