CAMPEONESSSSSSS DEL MUNDOOOO (DE BALONCESTO POR SUPUESTO)
3, 06 de 2006-09-06 de 2006
España 70-Grecia 47
Verano en Alemania, nuestra selección de fútbol se estrella como es tradición ante la Francia de Zidane, que como el Cid quería ganar una batalla después de muerto. Como siempre nuestros chicos adolecen de carácter, pegada y mala leche. Si os vieran vuestros tatatatatatatatarabuelos, los de Amberes, Ceriñola, Nordlingen... los que zurraban herejes con arcabuces, dagas y picas os iban a correr a gorrazos por señoritos y pusilánimes.
En esta que llega la selección de basket y lia la traca. Se van a Japón y se traen el mundial puesto, de baloncesto, el futbol es otra cosa. 12 tíos como catedrales que nos han tenido un mes expectantes. Llegan a la final con Gasol lesionado al final de la semifinal (que barroco soy, leche) y qué hacen. En vez de decir con la plata está bien, qué le vamos a hacer, mandé a mis naves a luchar contra los hombres y no contra los elementos, vamos, buscar excusas como hacemos siempre en este país para disculpar nuestra vagueza o falta de talento, hacen otra cosa.
Salen a la pista y se comen a los griegos. Sin pedir permiso ni nada. Los ves agachando el culo, con los labios apretados, mirando al compañero que yace lesionado en la banda y al que se le saltan las lágrimas al ver como su cuadrilla se pega hasta con su sombra, que se tiran por el suelo por cualquier balón, que se chillan animándose. Pau también juega. Y los griegos que ponen la cara de esto no es lo que nos esperábamos y son pasados por la piedra de una defensa espectacular que los deja en menos de 50 puntos. Unos griegos que son campeones de Europa y vienen de trincharse en semifinal a los poderosos NBA. Casi nada. Y por el camino Lituania, Serbia, Argentina...
Y ahí está la selección: que juega, que defiende, que nos hace chillar, que nos hace sentirnos alguien, que nos toca la puñetera fibra y consigue que el rojo y el amarillo lo sintamos como algo que hemos y nos ha parido. Y que gana, cojones, y que gana
Gracias a los doce de oro.
A los once de cartón: no pienso ver un puñetero partido de la liga de las estrellitas. Palabra.
Verano en Alemania, nuestra selección de fútbol se estrella como es tradición ante la Francia de Zidane, que como el Cid quería ganar una batalla después de muerto. Como siempre nuestros chicos adolecen de carácter, pegada y mala leche. Si os vieran vuestros tatatatatatatatarabuelos, los de Amberes, Ceriñola, Nordlingen... los que zurraban herejes con arcabuces, dagas y picas os iban a correr a gorrazos por señoritos y pusilánimes.
En esta que llega la selección de basket y lia la traca. Se van a Japón y se traen el mundial puesto, de baloncesto, el futbol es otra cosa. 12 tíos como catedrales que nos han tenido un mes expectantes. Llegan a la final con Gasol lesionado al final de la semifinal (que barroco soy, leche) y qué hacen. En vez de decir con la plata está bien, qué le vamos a hacer, mandé a mis naves a luchar contra los hombres y no contra los elementos, vamos, buscar excusas como hacemos siempre en este país para disculpar nuestra vagueza o falta de talento, hacen otra cosa.
Salen a la pista y se comen a los griegos. Sin pedir permiso ni nada. Los ves agachando el culo, con los labios apretados, mirando al compañero que yace lesionado en la banda y al que se le saltan las lágrimas al ver como su cuadrilla se pega hasta con su sombra, que se tiran por el suelo por cualquier balón, que se chillan animándose. Pau también juega. Y los griegos que ponen la cara de esto no es lo que nos esperábamos y son pasados por la piedra de una defensa espectacular que los deja en menos de 50 puntos. Unos griegos que son campeones de Europa y vienen de trincharse en semifinal a los poderosos NBA. Casi nada. Y por el camino Lituania, Serbia, Argentina...
Y ahí está la selección: que juega, que defiende, que nos hace chillar, que nos hace sentirnos alguien, que nos toca la puñetera fibra y consigue que el rojo y el amarillo lo sintamos como algo que hemos y nos ha parido. Y que gana, cojones, y que gana
Gracias a los doce de oro.
A los once de cartón: no pienso ver un puñetero partido de la liga de las estrellitas. Palabra.
Por ruben dario marquez ruiz |
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En: El opio del pueblo (Deportes varios)